Pasaron varios meses y tras la Romería Mari Nieves aún se negaba a mantener una relación con Paco, todo por agentes externos. Así que en secreto éste contrató a una alcahueta para que la convenciera de que pudieran volver a verse, Loreto.
Loreto era la mejor amiga de Mari Nieves y sabía que ella no quería nada con Paco por el qué dirán. Pero como Loreto sabía que Paco era honrado accedió. Fue a ver a Mari Nieves a su casa, y la encontró bordando, ante los rayos de luz, una saya. Allí comenzaron a hablar del “Príncipe Azul” de Mari Nieves, y tras insistir muchísimo, Loreto consiguió que Mari Nieves acudiera al encuentro.
Al día siguiente, 24 de Diciembre Paco fue a la misa del Gallo, y al finalizar esta fue al Barrio de Santa Cruz, un barrio íntimo, poco iluminado dónde apenas acudía la gente, el lugar perfecto para hablar tranquilamente con Mari Nieves. Una vez allí, encontró a Mari Nieves, y tras conversar decidieron hacer frente a todos los obstáculos que se interponían entre ellos.
El mayor de estos obstáculos era que ambas familias, las más distinguidas de Tocina, estaban enfrentadas.
Paco pertenecía a la familia Liñán de Hinojosa-Castro, una familia muy conservadora, cristiana, apostólica y romana. Los Liñán de Hinojosa-Castro vivían en una casa-palacio situada en la calle Real de Tocina. Su madre, Cayetana, era una alta aristócrata criada en la judería cordobesa, que no veía con buenos ojos a la familia de Mari Nieves. Gonzalo, su padre, sólo pensaba en su único hobby, la cacería. Era por esta razón por la que Paco chocaba tanto con él, ya que era equidistante y siempre estaba ajeno en su despacho preparando estrategias para comprar nuevos cotos de caza, en cambio, Paco era muy responsable y con el paso de los años, sin darse cuenta se había convertido en el hombre de la casa e incluso regentaba las tierras.
Paco tenía cuatro hermanas, Anacleta, Gracita, Aniceta y Dolorcitas. Eran unas mozas muy educadas con rasgos cordobeses, ojos grandes negros y el pelo negro, al igual que su madre de joven. Las niñas, como las llamaba Cayetana, habían estudiado, a diferencia de Paco, que sólo había conseguido sacar el carnet de conducir camiones, Gracita, Dolorcitas y Anacleta eran profesoras y Aniceta estaba estudiando derecho en la ciudad.
Dolorcitas era la mayor y hacía pocos años que se había casado. Llevaba durante varios meses intentando concebir un primogénito para satisfacer los anhelos de sus padres, que deseaban ser abuelos.
Anacleta aún no se había decidido a contraer matrimonio, pero llevaba varios años compartiendo su vida con un arquitecto madrileño, asentado en Tocina.
Gracita era, además de la más bella y la que más se parecía a sus padres, la favorita, el ojito derecho de papá. Era muy educada, había recibido clases de las mejores institutrices y tenía las mejores notas de su promoción. Ella jamás se había interesado en hombres y era uno de esos temas que no le preocupaban. Además, siempre había protegido mucho a su hermano menor, Paco, al que quería con toda su alma. Para ella era el hombre perfecto, aún más que su padre y siempre había vigilado mucho las relaciones de su hermano.
Cayetana, la madre de Paco, no quería que su único hijo varón, el que llevaría el apellido de la familia se casara con una de las hijas de la familia a la que tanto odio procesaba, los Márquez de Tejada.
A diferencia la familia Márquez de Tejada no llegaba a los extremos conservadores de la familia Liñán de Hinojosa-Castro. Pura, la madre de Mari Nieves sí era muy conservadora. Había sido durante toda su vida la camarera de la Virgen, era ella quién cuidaba todo su ajuar y la que velaba porque ni el viento rozara a su devoción y a la de todo el pueblo de Tocina.
El padre de Mari Nieves, don José, había sido durante muchos años el alcalde de la villa y era un ejemplo a seguir para Mari Nieves.
Sí, todas las familias tienen una oveja negra, los Márquez de Tejada también... Concha, Concepción para los amigos,que odiaba a su padre y estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por los bienes de la familia, pero por si esto no fuera poco, también le tenía cierto recelo al ojito derecho de su padre, Mari Nieves.
Aparte de Concha, Mari Nieves tenía tres hermanos más; Cayetano, Rodrigo y Guillermo, que ayudaban a don José en la regenta de las tierras. Don José no quería que Mari Nieves estuviera involucrada en asuntos de tierras, él quería para lo mejor para su hija, es decir, que fuera una señorita educada, que mantuviese la elegancia de su madre, se dedicara a las labores del hogar y que ayudara a su madre con las tareas de la Virgen, ya que Concha sólo quería vivir una vida llena de amantes y adquirir los bienes de la familia.
En la casa- palacio de la calle Soledad también vivía Manolita, la ahijada de Pura y prima de Mari Nieves, que aparte de prima dormía en su habitación y era su confidente.
Manolita era una chica joven, hija única que había perdido a sus padres en un accidente. Desde ese trágico momento, no tuvo más familia que los Márquez de Tejada. Pura, que tenía un gran corazón no dudo un instante en hacerle un hueco en su familia y la acogió como si de una hija suya se tratara dándole todo lo necesario sin escatimar en gastos, aunque no era necesario ya que había heredado todas las tierras y bienes de sus padres.
De pequeñas Manolita y Concha jugaban casi a diario en la fuente del patio, para refrescar las calurosas tardes de verano. Pasado el tiempo Concha conoció a Antonia, una chica que al igual que ella dominaba el arte de los hombres, y como era típico de Concha, como Manolita ya no le convenía y la dejó de lado. Realmente le hizo un favor a Manolita, que encontró en Mari Nieves a una confidente: su prima favorita.
Varios días después del encuentro del Barrio de Santa Cruz Paco le dijo a uno de sus sirvientes de su casa que le llevase un mensaje a Mari Nieves, donde ponía que acudiera al anochecer a dar confesión de sus pecados que sería un pecador quién la recibiría. Cuándo recibió el escrito Mari Nieves lo leyó rápidamente, y lo apretó en su pecho rozándolo brevemente por sus labios carnosos. Manolita la miraba entusiasmada, sabía que su prima estaba enamorada. Rápidamente Manolita la ayudó a acicalarse; estaba guapísima. En eso Pura llamó a la puerta y avisó de que la cena estaba servida, en casa de los Márquez de Tejada siempre se cenaba a las seis. Al sentarse don José se quedó mirando a su hija extrañado y le preguntó si iba a salir a algún lado, Manolita interrumpió rápidamente diciendo que no. Concha las miraba intuyendo que algo ocurría, pero no le dio importancia.
Al terminar la comida volvieron a su habitación a reposar,. Pasadas dos horas, Manolita avisó a su prima de que llegaba la hora del encuentro, entonces ella se echó una capa negra por encima para que nadie la viese salir de casa. Subió apresuradamente toda la calle Soledad al salir de casa, ya oscurecía y parecía que se acercaba una tormenta. Se introdujo sigilosamente en la iglesia y fue al confesionario.
Paco permanecía sentado en el confesionario. Cuando vio entrar una esbelta figura por las puertas su corazón comenzó a palpitar, notaba un leve cosquilleo en el estómago y comenzó a temblar levemente. Mari Nieves se arrodilló y sus ojos aceitunados chocaron con los de Paco. Él tras discutir con el sacristán y contarle su situación consiguió que lo dejase entrar en el confesionario para hablar con su amada sin que nadie les descubriese. Tras hablar paulatinamente con Mari Nieves, Paco salió del confesionario, tomó su fina mano y la condujo hacia el campanario. Subieron uno tras otro los peldaños de la escalera hasta llegar a la alta torre, una brisa fría rozaba sus rostros, y nacían las primeras gotas de la tormenta, Paco acarició las mejillas de la niña de los ojos aceitunados con las que tantas veces había soñado. La niña de los ojos aceitunados recordaba la primera vez que lo había visto, hacía ya siete meses. Paco, tras decirle que por muchos obstáculos que encontraran siempre estarían juntos, rodeó la fina cintura de su amada, la atrajo hacia sí, bajó la cabeza y besó los dulces labios de Mari Nieves. El primer beso; algo que marcó un antes y un después.
Con cariño
Paco y Mari Nieves
Cita de la semana
2ºB, ahora en: http://nomeapuntesmascitas2.blogspot.com
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Es un poco largo. Pero creo que merece la pena leerlo, sólo queríamos decir que me lo he pasado muy bien escribiendo esta parte, me he reído mucho escribiéndola y que espero seguir haciéndolo mientras la imaginación nos dé. Saludos, Marta
ResponderEliminarajajja muy weno Marta
ResponderEliminarm encanta.. k cracks :D
ResponderEliminarI r e n e.*
Por favor, que yo no soy la única autora, Miguel Ángel también contribuye, y mucho! Es más, sin él habría sido imposoble crear a tales personajes.
ResponderEliminarFelicidades Migue!!
he dicho "cracks" en plural x)
ResponderEliminarme encanta!!
uuaaalaaa k chuloo!! me encanta esta super bien, espero k haya muchos capitulos mas! (:
ResponderEliminarPaco... ha esa me la cuidas... xQ la he pario YO!
ResponderEliminarLo que nadie sabe, sk yo me lié con Loreto ¬¬...
ResponderEliminarUy uy uy, como está el ambiente!!
ResponderEliminarEso en qué capítulo sale? :P
ResponderEliminarMuy bien chicos, esta muy bien redactada!!! os animo a seguir contando estas historias de internet!
ResponderEliminarMuy bien a los 2!
Gracias, Paco y yo lo estamos haciendo desde nuestros corazones. Agradecemos la colaboración ciudadana y vuestro apoyo.
ResponderEliminarMaría de las Nieves Escolástica Márquez de Tejada