Cita de la semana

viernes, 29 de octubre de 2010

Chicos de 1ºB:

Chicos de 1ºB:

Perdonad mi prolongada ausencia, la falta de noticias y las preocupaciones causadas por mi falsa muerte, pero el hecho que me ataba a tan hermosa ciudad como París era mayor que mis deseos de volver a casa.

Todo comenzó aquella noche del martes 15 de Abril. Cenando en el autoservicio de la calle Rivoli tuve el placer de conocer a un grupo de italianos que, por casualidades de la vida, descansaban en la 6ª planta del mismo Hotel Kyriad donde íbamos a dormir. En principio me negué, pero tras varias súplicas no pude menos que aceptar su invitación de pasar la noche con ellos de fiesta.

Una vez llegamos al hotel y me dejaron sola en la habitación, llegó la hora de escaparme. Me tenían tan olvidada que nadie notaría mi ausencia. Pasé la noche entre italianos y a eso de las 8 volví a mi habitación entre tambaleos y trompicones. Para que os hagáis una idea de la precariedad de mi estado, os confieso que me equivoqué de habitación catorce veces y de planta, diez, y eso que en el hotel sólo había nueve.

Y entonces, aquel día, llegó el paseo en barco por el Sena. Era el día de mi bautizo y Miguel Ángel se había comprometido a llevarlo a cabo. Pero, de tal mareo que colapsaba mi consciencia, al asomar la cabeza a la barandilla del barco me desmayé y caí al agua.

Lo siguiente que recuerdo son unos brazos fuertes cogiéndome de la cintura y arrastrándome hacia la orilla. Eran los brazos de un apuesto ratón francés, de pelaje brillante y suave. Al instante quedé prendada de aquellos ojos encantadores. Mi salvador decía llamarse Jean-Jacques, y era un romántico parisino.

Cegada por mi amor de primavera, puedo afirmar que aquellos escasos días fueron los mejores de mi vida. Juntos alcanzamos la cima de la torre Eiffel, dormimos junto al Sena al anochecer, nos retrataron en la Plaza de los Pintores, cenamos en un romántico restaurante, incluso asistimos a un ajetreado espectáculo en el famoso Moulin Rouge. Comimos crêpes con chocolate, giramos y giramos en el carrousel frente a la basílica de Sacré Coeur, jugamos bajo la Luna parisina... Ay, amigos, cualquier cosa que os diga sabe a poco.

Al tercer día conviviendo juntos, rompió mi corazón en mil pedazos. ¡Parisino pasional y desbocado! ¡Quiso secuestrarme para él! La noche que descubrí sus intenciones escapé de su morada y recorrí París hasta el aeropuerto Orly. Era viernes noche y vuestro avión ya había partido rumbo a España... sin mí. El resto de los vuelos, cancelados.

Haciendo uso del metro llegué al puerto donde Jean-Jacques solía atracar su pequeño barco poco después de que luciesen las primeras estrellas. Me subí a él y partí río abajo... o eso creía. A la mañana siguiente me desperté esperando aparecer en mi querido Guadalquivir y descubrí con horror que la delgada cuerda que amarraba el barco al puerto se había quedado enganchada a un arbusto espinoso sin dejarme avanzar. Vamos, que en toda la noche había avanzado escasos dos metros.

Jean-Jacques llegaba como cada mañana al puerto, pero aquella vez ni siquiera quedaban restos de aquel romántico parisino. Llegaba furioso y corriendo, la rabia ardía en sus ojos y conducía sus actos. Llevado por ella, por la rabia, quiso tirar de la cuerda, pero la corriente era fuerte y tuvo la mala fortuna de resbalar y caer al río, al igual que yo hice. Sólo había una diferencia: para él no habría salvador.

La cuerda había sido desatada y el barco cogió velocidad río abajo. Lo último que vi fue a Jean-Jacques gritando furioso, cual rata mojada y callejera, forcejeando por salir del agua.

Los días siguientes fueron confusos. Pasé por diversos ríos y mares y no sé cómo ni por qué llegué al pueblo de Tocina, al río Guadalquivir. Llegué hasta la casa de Inés corriendo como si me fuera la vida en ello y, dado lo mucho que gustan las ratas en este pueblo, por el camino casi me matan seis veces. A ver cómo explico yo a la gente que no soy una rata vulgar, sino una ratoncita refinada y bien educada. En fin... el caso es que esperé allí en su puerta hasta que alguien la abrió. Subí a su habitación y me escondí en su mochila, como si nada hubiese tenido lugar. Al día siguiente, volví a 1ºB.

A pesar de todo he de deciros que en estos días he descubierto por qué llaman a Paris la ciudad del amor, aunque como en 1ºB, en ningún sitio.

Con cariño:

Topacio.

viernes, 18 de junio de 2010

COMIDA DE FIN DE CURSO

Bueno chicos, si estamos publicando esto quiere decir que por fin hemos terminado.

Y  claro, como es normal en un grupo como el nuestro evidentemente debemos hacer una despedida. Aunque como todos sabemos será solo de dos meses.

Las horas de llegada al restaurante se dirán en clase.

El menú tiene el precio de 16 euros y es el siguiente:

-Entrantes:
  Tabla de ibéricos.
   Croquetas.
-Plato principal a elegir entre:
  Carne a la brasa.
  Pez espada.
-Postre a elegir entre:
  Leche frita.
  Tarta de chocolate.

Como ya sabéis nos vemos el miércoles 23 en el restaurante Los Olivos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Capítulo 3. La decisión de Paco

Mari Nieves lloraba desconsoladamente. Paco ya no sabía que hacer para animarla. Manolita le llevó una tila a su prima, ella también estaba muy afectada con la pérdida del que iba a ser su amadrinado.
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El tiempo pasa y las heridas se curan. Siete años después Mari Nieves se sentía totalmente recuperada.

Su relación con Paco estaba aún más reforzada. Las familias poco a poco habían asumido que esa relación estaba forjada, y que debido a esto era imposible separarlos. Mari Nieves empezó a entrar en la casa de Paco. Para Gonzalo, el padre de Paco, ya era algo normal verla entrar en casa; era una Márquez, pero también se hacía de querer por su simpatía. Cayetana seguía mirándola con cierto recelo.

Mari Nieves, al contrario, evitaba que Paco entrara en su casa. Él siempre se quedaba en el recibidor ya que sabía que a su suegro no le hacía mucha gracia su simple presencia. En cambio, Paco se ganó a Pura, cuando años atrás tuvo el detalle de felicitarla por sus años como Camarera de la Virgen.

Manolita, que seguía con su novio, el Cartero, ya estaba más que acostumbrada a ver a su prima con Paco por las calles del pueblo.

Concha seguía pasando de todo, incluso de su primera hija, Aroa del Carmen que no conocía ni conocería nunca a su padre, Concha no sabía quién era...
Concha acostumbraba a fastidiar y, al ver su desdicha, decidió fastidiar a Manolita, que planeaba casarse.

-Manoli, ven aquí- le dijo.
-¿Qué pasa?
-Que sepas, que un día tu novio vino a dejar las cartas y lo engatusé pero, como era tonto, le dí una patada en el culo y lo eché- dijo con una sonrisa maliciosa.
-Uuuh, que tonterías dices. Anda y cuida a tu hija que falta le hace- y pasó de largo.
El objetivo de Concha había sido truncado.


Uno de los hechos que marcó esos siete años para la familia Márquez de Tejada fue la muerte de Cayetano. Durante una montería un joven poco experimentado al intentar hacer blanco a un jabalí dio al hermano de Mari Nieves, que murió de camino al hospital.

Cuando esto llegó al pueblo Pura se aflató, Manolita se desmayó y Mari Nieves, que se acicalaba para salir con Paco, lanzó un desgarrador grito al aire que desembocó en llanto.
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Paco salió de casa. Iba a la casa de Mari Nieves, pero no quería verla a ella sino a su suegro.

Tras varios años de relación Paco había decidido dar aquel paso que marcaría sus vidas.
Llegó a la calle Soledad y llamó a la puerta de Mari Nieves. Le abrió la lsirvienta que años atrás le cerró la puerta en las narices.

-Hola, busco a don José.
-Está en el despacho.

Paco pasó al despacho, donde ya lo esperaba su suegro.
-¿Qué pasa Paco?- saludo don José.-¿Quieres algo?
-Pues sí, quiero hablar con usted.
-Pues no esperes más, dime.
Paco calló unos instantes...
-Quiero la mano de su hija.

Con Cariño Paco y Mari Nieves.

viernes, 28 de mayo de 2010

GUIÓN DEL TRABAJO SOBRE EL DEPORTE

ÍNDICE:

-Historia del deporte en España

-Competiciones: Internacionales, nacionales, regionales, locales.

-Equipos destacados.

-Deportistas famosos.

-Reglamento: Terreno de juego, material, participantes, puntuación, reglas, juego, árbitro, jueces...

-Situaciones de juego.

-Preparación física. Cualidades más importantes.

-Técnica.

-Táctica. Sistemas de juego.

-Variantes del deporte.

-Lesiones propias del deporte.

-Alimentación específica.

-Doping

-BIBLIOGRAFÍA

viernes, 9 de abril de 2010

Capítulo 2. 5º Parte

Tras lo ocurrido Mari Nieves se fue corriendo de la casa antes de que llegase la familia de Paco. Se sentía avergonzada, amanecía y corrió hasta llegar a su casa, rezando para que no hubiera llegado nadie. Entró, subió las escaleras y grande fue su sorpresa al encontrarse con Concha en el pasillo.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Mari Nieves.

-No he tenido una buena noche... ¿Cómo es que llegas sola?

-Me encontraba mal... pero bueno, ¡a ti que más te da!

-Se lo preguntaré a mamá...- dijo con una mirada maliciosa entrando en us habitación.

Mari Nieves hizo lo mismo, se puso el camisón y rápidamente se metió en la cama. El llanto fue inevitable. No podía olvidar la situación vivida con Paco... había deshonrado a su familia... aquello tenía que terminar.

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Al día siguiente Paco salió para hacer unos recados temprano. La noche había sido perfecta y se encontraba feliz. Pasando por la plaza de la iglesia vio a su Mari Nieves y su felicidad aumentó:

"¡Ay Dios!¡Y qué hermosa viene Mari Nieves por la plaza!¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!¡Qué cabellos, qué boquita, qué color, qué buenandanza! Con saltas de amor hiere cuando sus ojos alza." Pensó Paco.

Pero al mirar a su amada esta le volvió la cara y siguió andando... se quedó sorprendido, no esperaba aquella reacción.

Fue tras ella corriendo pero Mari Nieves había desaparecido. No daba crédito a lo ocurrido, fue a buscarla a su casa, no le importaba lo que pudiera ocurrir; para su desgracia lo recibió la sirvienta:

-¿Es usted un Liñán?- le preguntó.

-Sí,vengo a buscar a Mari Nieves.

-La señorita no quiere volver a saber nada de usted.

La sirvienta cerró la puerta antes de que pudiera hacer nada.

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Pasaron 2 meses horrendos, las naúseas ya habían pasado. Mari Nieves apenas salía de casa. Se refugiaba en su habitación escribiendo en su diario; Fernando:

"Querido Fernando:

Hoy siento cómo mi alma se desgarra fríamente ante el inminente descubrimiento de tan indecente pecado.

Ay, Fernando, mi miedo se acrecienta al pensar que no podré ocultarlo durante mucho más tiempo. Es más, en la severa mirada de mamá he visto cómo la llama de la sospecha se avivaba.

Aquella noche me sometí como una esclava al dominio de mis instintos más mundanos. Le cedí mis riendas al deseo y cual caballo desbocado perdí el control sobre mí misma. Ay, Fernando, ¿por qué lo hice?

Fue el mismo diablo encarnado en la figura de aquel hombre el que me incitó a morder la manzana del deseo, el que me hizo vender mi honra a cambio de un placer efímero que ahora es mi condena. Pero, Fernando, ¿cómo voy a odiar al mismo hombre que me abrió las puertas del amor?¿Cómo voy a odiar a la persona que me da fuerzas para levantarme cada día a pesar de mi desdicha?

Fernando, no sé que hacer. Me siento contrariada; mis pasos son indecisos y el peso de mi cuerpo se tambalea con cada uno de ellos, amenazando con derrumbarse.

Sólo puedo cargar con las consecuencias de mis actos y dejar de retrasar lo inevitable.

Fernando, tengo que contárselo a Paco."

Mari Nieves salió de casa y fue a buscar a Paco.

Al llegar a casa de los Liñanes, le abrió Gracita:

-¿Qué pasa Mari Nieves? Cuanto tiempo... hacía ya bastante que no te veía...-dijo Gracita recibiéndola con una gran sonrisa.

-Por favor llévame con tu hermano.

-Sí, entra por favor, pero espera que compruebe que no esten mis padre en casa... sino entras por la parte trasera.

Gracita comprobó que sus padres no estuvieran en casa, y efectivamente no estaban, habían ido a la ciudad a ver a su hija.

-Entra Mari Nieves.- Dijo Gracita.

La condujo hasta el despacho y se fue a la sala. Cuando Paco la vio dejó lo que estaba haciendo y fue a ver a Mari Nieves, no podía guardarle rencor. Mari Nieves lo volvía loco.

Cuando se acercó a abrazarla ella se apartó.

-¿Qué pasa?- preguntó Paco.

-Tenemos que hablar.

-Ya era hora de que me dieras una explicación de por qué has estado tan distanto todo este tiempo.

-No vengo para eso.- Mari Nieves cogió la mano de Paco y se la llevó hacia su vientre.

Mari Nieves miró al suelo y una gota resbaló por sus mejillas. Paco se sentó en el sofá. Miró a Mari Nieves:

-Esto tenemos que afrontarlo juntos.

Se levantó y abrazó a Mari Nieves. Ella sentía el cuerpo de Paco, el mismo que dos meses antes la había tomado.

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Esa semana Paco había estado junto a Mari Nieves en todo momento. Ella estaba feliz aunque duranto los últimos días había tenido leves pérdidas de sangre, se lo estaba ocultando a Paco. No quería preocuparlo cuando él estaba más entusiasmado que nunca con la llegada de la nueva criatura.

Con Cariño
Paco y Mari Nieves.

Hay que decir que en esta entrega hemos tenido la colaboración especial de Irene. Gracias!!

sábado, 27 de marzo de 2010

Vacaciones

A rejalarse, a salir, a estar con los amigos, a dedicarle tiempo a esas aficiones que casi habíamos olvidado...

¡A pasarlo bien!

Felices vacaciones y feliz Semana Santa :)

P.D: Ánimo, que sólo nos queda un trimestre!

martes, 23 de marzo de 2010

Capítulo 2. El Noviazgo. 4º Parte

Pura era felicitada por todos los asistentes, aparentaba felicidad, pero realmente estaba muy triste...

Los Liñanes no habían aparecido ni por asomo a felicitarla. El matrimonio Liñán había dicho a sus hijos que ni se les ocurriese ir a ver a la galardonada, iban a la cena solo para beneficiar económicamente a la Hermandad. Paco, que era muy distinguido, dijo a su madre que iba a saludar a Pura, y antes de que Cayetana pudiera impedirlo Paco ya estaba frente a los Márquez de Tejada:

-Doña Pura... le felicito cordialmente por sus años como Vestidora- dijo Paco.

Todos los presentes, asombrados por el gesto de Paco, miraban fijamente la escena.

-Gracias- dijo Pura, asombrada.

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-Mira por favor, vamos a dejar este tema- dijo Mari Nieves intentando zanjar la conversación-. Yo no conozco de nada a tu hermano y tú a mí tampoco.

-Solo quiero ayudaros- respondió Gracita.

-Conozco a tu hermano, pero no tengo nada con él- mintió Mari Nieves.

-¿Por qué mientes? Él me ha hablado mucho de ti.

-Mira Gracita, yo no quiero causar problemas en tu familia y tampoco en la mía. Además que mis padres jamás aceptarán a Paco y los tuyos a mí tampoco.

-Pero esto es algo que no podéis llevar siempre en secreto... Deberíais ir haciendo el cuerpo a papá y mamá.

-Lo siento, pero es un tema que debemos tratar Paco y yo. Déjame disfrutar de la cena.

Y Mari Nieves se fue.

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El día antes de la cena Manolita había ido a la Hermandad. Allí, alegando que siempre eran los mismos quienes distribuían los sitios en las distintas cenas, pidió permiso para hacer una mesa constituida por los jóvenes más distinguidos de la Hermandad, evidentemente, Concha no estaba en aquella mesa. Finalmente la mesa quedó constituida por los siguientes jóvenes: Manolita, José María Bueno Monreal, Fernando de la Rosa, Paco, Gracita, Pedro de la Cruz, José Emilio Bazán, Mercedes González, Mari Nieves y Consuelo Meliá.
Ya estaba todo planeado.

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Una vez en la mesa, Mari Nieves vio llegar a Paco. Asombrada observó como se sentaba, miró a su prima, que le sonreía.
Paco esbozó una sonrisa y Mari Nieves miró al suelo.
Gracita llegó un poco más tarde con Mercedes y Consuelo, sus amigas. Una vez en la mesa se sorprendió al ver quiénes estaban allí... iba a ser una situación muy comprometida.
Concha había caído en una mesa repleta de amigos de las cacerías de su padre, eran todos solteros y adinerados... ¿A quién engatusaría esta vez? Su madre la miraba fijamente desde la mesa de al lado.

En la mesa de los jóvenes todo transcurría con normalidad, tras el brindis a la galardonada, se sirvió el primer plato, pero Mari Nieves estaba más distante de lo normal, algo que advirtió Paco.
Gracita estaba pasando un mal momento, la situación era más complicada de lo que pensaba, miraba de reojo a Paco, también a Mari Nieves. Sí, hacían buena pareja, una Márquez y un Liñán, su hermano tenía buen gusto, en aquel momento decidió ayudarlos en todo lo posible.
Pura, su encontraba sentada junto a Carmen Loli, la nueva Vestidora también estaba allí la mayor parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad. Ella apenas escuchaba la conversación sobre todos sus años de trabajo... estaba demasiado ocupada vigilando a Concha.
Su hija, Concha, creía que la noche sería más amena, pero se equivocaba, con todos esos vejestorios la noche se le estaba haciendo eterna... para colmo se le había derramado un vaso de cerveza en el vestido nuevo.

Al término de la cena, Gracita y sus amigas se fueron al baile.

-Consuelo, ¿quieres una copita?- dijo Gracita.

-Yo no bebo, pareces tonta- le respondió.

-¿Tienes tabaco?- preguntó-. Voy a fumar en el baño, no quiero que me vea mi padre.

-Sí, pero en casa, es que se me ha olvidado- dijo Consuelo apenada.

-Aish, estás en las nubes, tira, que te acompaño- dijo encaminándose a la puerta de los salones.

-Gracias guapa, ya tenía ganas de un cigarrito.

-Para ya Consuelo que me tienes cansada.

Paco vio que su hermana se había marchado, y aprovechó que Manolita tampoco estaba cerca, pues estaba con su novio, para entablar conversación con Mari Nieves. Ambos se habían quedado totalmente solos en el salón. Los dos permanecían sentados en sus correspondientes asientos, pero estaban muy callados.

-¡¡Qué guapa estás!!- dijo Paco sonriendo. Mari Nieves miró al suelo a la vez que sonreía.

-¿Estás enfadada? No me has hablado en toda la noche, apenas me has mirado- insistió Paco.

-¿Por qué se lo has contado a tu hermana?

-Tenía que desahogarme. ¿Ha pasado algo?

-Ha venido a hablar conmigo. Sabes perfectamente que no quiero que esto se haga público. Quiero llevarlo en secreto.

-Bueno, pero por eso no te enfades. Gracita es muy buena.

-Paco, esto no puede seguir así.

Como respuesta, él se levantó, se arrodilló ante ella y la besó antes de que ella lograra impedirlo.

-No creas que me callarás siempre así- dijo Mari Nieves sonriendo.

Paco se levantó cogió a Mari Nieves de las manos, y ella, intuyendo lo que iba a ocurrir, y sin poner impedimentos lo siguió. Salieron por las cocinas del salón para que nadie los viera y fueron directos a la Calle Real.
De regreso a los salones Gracita, con un cigarro en la mano, vio a la pareja más cariñosa que de costumbre, no le dio importancia y se fue a los salones con Consuelo.
Cuando llegaron a la casa-palacio de los Liñanes todo estaba en penunmbra. Subieron a la habitación de Paco, se miraron fijamente, y que cada uno tomo como quiera lo que ocurrió allí.

Con Cariñó
Paco y Mari Nieves