Cita de la semana

miércoles, 17 de febrero de 2010

Capítulo 2. El Noviazgo 2º Parte.

Tras aquel momento mágico Mari Nieves echó a correr ruborizada, pero con una sonrisa en los labios. Al llegar a casa sus padres descansaban en el salón, entró despacio, sin apenas hacer ruido, miró a Manolita que tras ver el gesto que le hizo su prima se fue a la habitación con la excusa de que era muy tarde y tenía sueño.
Mari Nieves, ya en camisón, le contó a Manolita lo acaecido y, aunque confiaba mucho en su prima, le hizo jurar que por nada del mundo contaría a nadie que aquello ya era un noviazgo. Mari Nieves sabía que su padre jamás lo consentiría, aunque siempre se había preguntado porqué don José tenía tantos recelos hacia aquella familia.

En esas, Paco estaba en el despacho de la casa-palacio de la calle Real regentando un problema que había surgido con las tierras mientras tomaba algo de whisky. Cuando terminó la copa se dirigió a la cocina para picar algo antes de disfrutar de los placeres del sueño y allí encontró a su hermana Gracita tomando un vaso de leche. Ella, que conocía a su hermano como la palma de su mano, notó que algo le había ocurrido a Paco, veía algo distinto en su mirada. Decidida a averiguarlo lr lanzó una indirecta:

-¿Qué pasa?- dijo Gracita.

-Nada, acabo de venir del despacho de padre.

-¿Has salido? Antes escuché la puerta.- Gracita le lanzó a Paco una mirada que decía “cuenta”.

-He ido a la Iglesia.

-¿A la Iglesia?¿A estas horas?¿Hay gente de la Hermandad?

-No, he ido a ver a Mari Nieves.

Gracita había conseguido su objetivo.

-Pero chiquillo... ¡¡¡¡TÚ ESTÁS LOCO!!!! ¡¿Cómo se te ocurre?! Una Márquez...¿Mamá sabe algo?- dijo sobresaltada.

-Gracita baja la voz- dijo Paco cogiendo la mano de su hermana.

-¿Tú la quieres?

-Más que a mi vida.

-Sabes que nuestra familia jamás lo consentirá... Aunque no sabemos porque Mamá nos hizo odiar a los Márquez...

-Déjame, y no digas nada a nadie, hazlo por mí.

-Bueno, como quieras. Pero ten cuidado ¿eh?-dijo zanjando el tema-.¿Te has enterado de lo de la cena de la semana que viene en la Hermandad?

-¿Qué cena? Explícame.

-Paco... estás en las nubes.Ha llegado la invitación mientras estabas fuera, es un homenaje a Pura, la Vestidora de la Virgen, que ha cedido el puesto a una tal Carmen Loli. ¿Irás?

-No sé, ¿tú vas?

-Supongo que sí. Vamos todos, aunque yo me pondré en la mesa con mis amigas.

-Bueno, supongo que iré. Voy a tomar el aire.

Gracita se sobresaltó nuevamente. ¿Adónde iba su hermano a esas horas? Ya era medianoche.

-¿Dónde vas?-dijo agarrando el brazo de su hermano-. Paco déjate de locuras.

-Por favor, déjame. No haré nada te lo prometo.

-Por favor ten cuidado.-dijo soltándole el brazo-. Me voy a la cama, anda, no llegues tarde.

Al salir Paco no podía olvidar lo acaecido y sin darse cuenta llegó a la calle Soledad. Al pasar por el balcón de la niña de los ojos aceitunados tuvo la tentación de tirarle una piedrecita, pero al verlo todo apagado supuso que estaba dormida y no quiso despertarla los placeres del sueño. Así, Paco regresó a su casa y fue a dormir.

Lo que él no sabía es que Mari Nieves lo había visto todo tras las cortinas del balcón y, emocionada, despertó Manolita para contarle todo lo que sus ojos habían visto.

A la mañana siguiente, como todos los días, Pura acudió personalmente a despertar a las niñas. En la cocina ya las esperaba Concha, que por la cara que tenía parecía que había vuelto a hacer de las suyas, es decir, había pasado la noche fuera, engañando a todo aquel hombre inocente e ingenuo que pasaba por su lado. Se caía del sueño, pero aún le quedaban fuerzas para seguir engañando a hombres.

Al sentarse en la mesa, Pura le comentó a las niñas que la semana siguiente habría una cena en la Hermandad. Pura les explicó que la cena sería en su propio honor, por sus años como Vestidora de la Virgen. Ella había decidido abdicar en Carmen Loli, gran amiga de la familia. Sabía que Carmen Loli lo haría bien, por eso la había elegido, pero debido a su gran devoción Pura ayudaría a Carmen Loli con las tareas de la Virgen.

Sin darse cuenta, Mari Nieves esbozó una sonrisa, Paco iría.

Concha terminó antes que nadie de tomar el desayuno, se levantó de la mesa, iba a divertirse un rato. Se dirigía al patio a engatusar al pobre jardinero, que estaba podando los rosales, pero de camino al patio vio que llegaba el cartero, y mientras cogía las cartas decidió engatusarlo. El muy inocente se dejó engatusar y cuando Concha se aburrió de presa tan fácil cogió las cartas y lo echó.

Concha fue a llevar el correo al despacho de la casa, sí, increíble pero ciero, Concha era ordenada. Mientras ojeaba si había correo para ella vio una carta para su hermana Mari Nieves... y como era de esperar, Concha fue a abrirla, justo en ese momento llegó Manolita y, al ver las intenciones de su prima se la arrebató de las manos. Rápidamente, fue a la habitación con su prima Mari Nieves. Juntas leyeron la carta, que decía así:



2 comentarios:

  1. Ala, ya tenéis la esperada segunda parte, si no podéis leer la carta la paso a "limpio". Anda, espero que os guste

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