Cita de la semana

martes, 23 de marzo de 2010

Capítulo 2. El Noviazgo. 4º Parte

Pura era felicitada por todos los asistentes, aparentaba felicidad, pero realmente estaba muy triste...

Los Liñanes no habían aparecido ni por asomo a felicitarla. El matrimonio Liñán había dicho a sus hijos que ni se les ocurriese ir a ver a la galardonada, iban a la cena solo para beneficiar económicamente a la Hermandad. Paco, que era muy distinguido, dijo a su madre que iba a saludar a Pura, y antes de que Cayetana pudiera impedirlo Paco ya estaba frente a los Márquez de Tejada:

-Doña Pura... le felicito cordialmente por sus años como Vestidora- dijo Paco.

Todos los presentes, asombrados por el gesto de Paco, miraban fijamente la escena.

-Gracias- dijo Pura, asombrada.

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-Mira por favor, vamos a dejar este tema- dijo Mari Nieves intentando zanjar la conversación-. Yo no conozco de nada a tu hermano y tú a mí tampoco.

-Solo quiero ayudaros- respondió Gracita.

-Conozco a tu hermano, pero no tengo nada con él- mintió Mari Nieves.

-¿Por qué mientes? Él me ha hablado mucho de ti.

-Mira Gracita, yo no quiero causar problemas en tu familia y tampoco en la mía. Además que mis padres jamás aceptarán a Paco y los tuyos a mí tampoco.

-Pero esto es algo que no podéis llevar siempre en secreto... Deberíais ir haciendo el cuerpo a papá y mamá.

-Lo siento, pero es un tema que debemos tratar Paco y yo. Déjame disfrutar de la cena.

Y Mari Nieves se fue.

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El día antes de la cena Manolita había ido a la Hermandad. Allí, alegando que siempre eran los mismos quienes distribuían los sitios en las distintas cenas, pidió permiso para hacer una mesa constituida por los jóvenes más distinguidos de la Hermandad, evidentemente, Concha no estaba en aquella mesa. Finalmente la mesa quedó constituida por los siguientes jóvenes: Manolita, José María Bueno Monreal, Fernando de la Rosa, Paco, Gracita, Pedro de la Cruz, José Emilio Bazán, Mercedes González, Mari Nieves y Consuelo Meliá.
Ya estaba todo planeado.

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Una vez en la mesa, Mari Nieves vio llegar a Paco. Asombrada observó como se sentaba, miró a su prima, que le sonreía.
Paco esbozó una sonrisa y Mari Nieves miró al suelo.
Gracita llegó un poco más tarde con Mercedes y Consuelo, sus amigas. Una vez en la mesa se sorprendió al ver quiénes estaban allí... iba a ser una situación muy comprometida.
Concha había caído en una mesa repleta de amigos de las cacerías de su padre, eran todos solteros y adinerados... ¿A quién engatusaría esta vez? Su madre la miraba fijamente desde la mesa de al lado.

En la mesa de los jóvenes todo transcurría con normalidad, tras el brindis a la galardonada, se sirvió el primer plato, pero Mari Nieves estaba más distante de lo normal, algo que advirtió Paco.
Gracita estaba pasando un mal momento, la situación era más complicada de lo que pensaba, miraba de reojo a Paco, también a Mari Nieves. Sí, hacían buena pareja, una Márquez y un Liñán, su hermano tenía buen gusto, en aquel momento decidió ayudarlos en todo lo posible.
Pura, su encontraba sentada junto a Carmen Loli, la nueva Vestidora también estaba allí la mayor parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad. Ella apenas escuchaba la conversación sobre todos sus años de trabajo... estaba demasiado ocupada vigilando a Concha.
Su hija, Concha, creía que la noche sería más amena, pero se equivocaba, con todos esos vejestorios la noche se le estaba haciendo eterna... para colmo se le había derramado un vaso de cerveza en el vestido nuevo.

Al término de la cena, Gracita y sus amigas se fueron al baile.

-Consuelo, ¿quieres una copita?- dijo Gracita.

-Yo no bebo, pareces tonta- le respondió.

-¿Tienes tabaco?- preguntó-. Voy a fumar en el baño, no quiero que me vea mi padre.

-Sí, pero en casa, es que se me ha olvidado- dijo Consuelo apenada.

-Aish, estás en las nubes, tira, que te acompaño- dijo encaminándose a la puerta de los salones.

-Gracias guapa, ya tenía ganas de un cigarrito.

-Para ya Consuelo que me tienes cansada.

Paco vio que su hermana se había marchado, y aprovechó que Manolita tampoco estaba cerca, pues estaba con su novio, para entablar conversación con Mari Nieves. Ambos se habían quedado totalmente solos en el salón. Los dos permanecían sentados en sus correspondientes asientos, pero estaban muy callados.

-¡¡Qué guapa estás!!- dijo Paco sonriendo. Mari Nieves miró al suelo a la vez que sonreía.

-¿Estás enfadada? No me has hablado en toda la noche, apenas me has mirado- insistió Paco.

-¿Por qué se lo has contado a tu hermana?

-Tenía que desahogarme. ¿Ha pasado algo?

-Ha venido a hablar conmigo. Sabes perfectamente que no quiero que esto se haga público. Quiero llevarlo en secreto.

-Bueno, pero por eso no te enfades. Gracita es muy buena.

-Paco, esto no puede seguir así.

Como respuesta, él se levantó, se arrodilló ante ella y la besó antes de que ella lograra impedirlo.

-No creas que me callarás siempre así- dijo Mari Nieves sonriendo.

Paco se levantó cogió a Mari Nieves de las manos, y ella, intuyendo lo que iba a ocurrir, y sin poner impedimentos lo siguió. Salieron por las cocinas del salón para que nadie los viera y fueron directos a la Calle Real.
De regreso a los salones Gracita, con un cigarro en la mano, vio a la pareja más cariñosa que de costumbre, no le dio importancia y se fue a los salones con Consuelo.
Cuando llegaron a la casa-palacio de los Liñanes todo estaba en penunmbra. Subieron a la habitación de Paco, se miraron fijamente, y que cada uno tomo como quiera lo que ocurrió allí.

Con Cariñó
Paco y Mari Nieves

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