Cita de la semana

viernes, 9 de abril de 2010

Capítulo 2. 5º Parte

Tras lo ocurrido Mari Nieves se fue corriendo de la casa antes de que llegase la familia de Paco. Se sentía avergonzada, amanecía y corrió hasta llegar a su casa, rezando para que no hubiera llegado nadie. Entró, subió las escaleras y grande fue su sorpresa al encontrarse con Concha en el pasillo.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Mari Nieves.

-No he tenido una buena noche... ¿Cómo es que llegas sola?

-Me encontraba mal... pero bueno, ¡a ti que más te da!

-Se lo preguntaré a mamá...- dijo con una mirada maliciosa entrando en us habitación.

Mari Nieves hizo lo mismo, se puso el camisón y rápidamente se metió en la cama. El llanto fue inevitable. No podía olvidar la situación vivida con Paco... había deshonrado a su familia... aquello tenía que terminar.

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Al día siguiente Paco salió para hacer unos recados temprano. La noche había sido perfecta y se encontraba feliz. Pasando por la plaza de la iglesia vio a su Mari Nieves y su felicidad aumentó:

"¡Ay Dios!¡Y qué hermosa viene Mari Nieves por la plaza!¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!¡Qué cabellos, qué boquita, qué color, qué buenandanza! Con saltas de amor hiere cuando sus ojos alza." Pensó Paco.

Pero al mirar a su amada esta le volvió la cara y siguió andando... se quedó sorprendido, no esperaba aquella reacción.

Fue tras ella corriendo pero Mari Nieves había desaparecido. No daba crédito a lo ocurrido, fue a buscarla a su casa, no le importaba lo que pudiera ocurrir; para su desgracia lo recibió la sirvienta:

-¿Es usted un Liñán?- le preguntó.

-Sí,vengo a buscar a Mari Nieves.

-La señorita no quiere volver a saber nada de usted.

La sirvienta cerró la puerta antes de que pudiera hacer nada.

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Pasaron 2 meses horrendos, las naúseas ya habían pasado. Mari Nieves apenas salía de casa. Se refugiaba en su habitación escribiendo en su diario; Fernando:

"Querido Fernando:

Hoy siento cómo mi alma se desgarra fríamente ante el inminente descubrimiento de tan indecente pecado.

Ay, Fernando, mi miedo se acrecienta al pensar que no podré ocultarlo durante mucho más tiempo. Es más, en la severa mirada de mamá he visto cómo la llama de la sospecha se avivaba.

Aquella noche me sometí como una esclava al dominio de mis instintos más mundanos. Le cedí mis riendas al deseo y cual caballo desbocado perdí el control sobre mí misma. Ay, Fernando, ¿por qué lo hice?

Fue el mismo diablo encarnado en la figura de aquel hombre el que me incitó a morder la manzana del deseo, el que me hizo vender mi honra a cambio de un placer efímero que ahora es mi condena. Pero, Fernando, ¿cómo voy a odiar al mismo hombre que me abrió las puertas del amor?¿Cómo voy a odiar a la persona que me da fuerzas para levantarme cada día a pesar de mi desdicha?

Fernando, no sé que hacer. Me siento contrariada; mis pasos son indecisos y el peso de mi cuerpo se tambalea con cada uno de ellos, amenazando con derrumbarse.

Sólo puedo cargar con las consecuencias de mis actos y dejar de retrasar lo inevitable.

Fernando, tengo que contárselo a Paco."

Mari Nieves salió de casa y fue a buscar a Paco.

Al llegar a casa de los Liñanes, le abrió Gracita:

-¿Qué pasa Mari Nieves? Cuanto tiempo... hacía ya bastante que no te veía...-dijo Gracita recibiéndola con una gran sonrisa.

-Por favor llévame con tu hermano.

-Sí, entra por favor, pero espera que compruebe que no esten mis padre en casa... sino entras por la parte trasera.

Gracita comprobó que sus padres no estuvieran en casa, y efectivamente no estaban, habían ido a la ciudad a ver a su hija.

-Entra Mari Nieves.- Dijo Gracita.

La condujo hasta el despacho y se fue a la sala. Cuando Paco la vio dejó lo que estaba haciendo y fue a ver a Mari Nieves, no podía guardarle rencor. Mari Nieves lo volvía loco.

Cuando se acercó a abrazarla ella se apartó.

-¿Qué pasa?- preguntó Paco.

-Tenemos que hablar.

-Ya era hora de que me dieras una explicación de por qué has estado tan distanto todo este tiempo.

-No vengo para eso.- Mari Nieves cogió la mano de Paco y se la llevó hacia su vientre.

Mari Nieves miró al suelo y una gota resbaló por sus mejillas. Paco se sentó en el sofá. Miró a Mari Nieves:

-Esto tenemos que afrontarlo juntos.

Se levantó y abrazó a Mari Nieves. Ella sentía el cuerpo de Paco, el mismo que dos meses antes la había tomado.

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Esa semana Paco había estado junto a Mari Nieves en todo momento. Ella estaba feliz aunque duranto los últimos días había tenido leves pérdidas de sangre, se lo estaba ocultando a Paco. No quería preocuparlo cuando él estaba más entusiasmado que nunca con la llegada de la nueva criatura.

Con Cariño
Paco y Mari Nieves.

Hay que decir que en esta entrega hemos tenido la colaboración especial de Irene. Gracias!!

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